Una serie de opciones es la que abren los posgrados y diplomados, que van desde incrementar la red de contactos hasta conseguir mejoras en la remuneración, para lo cual también, dicen los especialistas, se deben conjugar otros factores.
«Una inversión en conocimiento siempre paga el mejor interés», decía Benjamín Franklin, científico e inventor considerado uno de los fundadores de Estados Unidos.
Y es que incorporar nuevos saberes abre un mundo de posibilidades. En el ámbito laboral, por ejemplo, cursar un postítulo es un factor altamente valorado por los reclutadores de talento, lo que se traduce en mejores oportunidades en el desarrollo de la carrera, ya sea en términos mejores perspectivas de cargos y/o remuneraciones.
«Los posgrados son muy bien evaluados a la hora de seleccionar a un profesional, ya que dan cuenta de un mayor nivel de preparación y conocimientos Realizar este tipo de estudios también supone una red de contactos mayor, una mirada de mayor profundidad con relación a los negocios, el desarrollo de un criterio con mayor diversidad cultural y flexibilidad e, incluso, el dominio de otro idioma, en el caso de que los estudios se hayan realizado en otro país», comenta Caio Arnaes, director asociado de Robert Half Chile.
Confirma Carolina Varela, directora de Servicio & Calidad de Adecco Chile, al detallar que «en un proceso de selección, las entrevistas buscan asegurar que vas a ser exitoso en un determinado puesto, por lo que todo posgrado, magíster o diplomado siempre será bien valorado».
Es que una persona que cuenta con estudios posteriores al egreso del pregrado, agrega, es alguien que «sale de su zona de confort o status quo, pues ha decidido ser mejor que ayer, actualizando conocimientos, saliendo probablemente de sus rutinas con afán de superarse».
Para Lissette Domínguez, directora de Atracción de Talentos de SOS Group, en tanto, un candidato con especializaciones resulta atractivo en un proceso de selección, porque «muestra que su actitud como profesional es proactiva y busca seguir desarrollándose profesionalmente y potenciar sus habilidades».
Además, el interés por actualizarse es un buen indicio de que el postulante contará con conocimientos especializados o actualizados sobre el área en la que se desempeña.
«Esto significa que, de ser contratado, probablemente sus conocimientos serán un aporte para mantener a una empresa actualizada, vigente y adaptable a los cambios», añade la especialista de SOS Group.
Ello adquiere especial relevancia tras dos años de pandemia, lo que ha marcado un punto de inflexión, ya que —opina Alejandra Cruzat, executive manager de Michael Page— ha retomado valor «capacitarse en tecnologías y nuevas habilidades para enfrentar el futuro. Aquellos que se han formado en habilidades que el mercado valora, en tecnologías, cuentan con un pie adelante y son más competitivos Hoy hay una sobredemanda de profesionales con experiencia y usabilidad tecnológica, pero la oferta no alcanza a cubrirse, por falta de los mismos»
«Y cuando la demanda es mayor que la oferta, las rentas van al alza, el mercado apunta por el mismo pool de candidatos que son atractivos y competitivos en el mundo de hoy», afirma.
A CONSIDERAR
Sin embargo, los expertos coinciden en que muchas veces una con especialización no debe ser considerada una vía directa para obtener un mejor salario o un cambio de trabajo, por el momento de buscar profesionales también se consideran otros aspectos, como las habilidades blandas que tenga el candidato o su experiencia.
En este escenario, Felipe Lagos, director de Ventas de Randstad, releva que la habilidad que está siendo más demandada, en la actualidad, es la autonomía, porque «la modalidad híbrida de trabajo para niveles ejecutivos llegó para quedarse, por lo que si el colaborador es una persona extremadamente dependiente de que el jefe esté encima para llegar a un objetivo implica un incremento de recursos o un desajuste en el sistema de trabajo».
Otra cualidad requerida es la capacidad analítica, que permita entender rápidamente el circuito de las tareas que se deben realizar y cómo se conecta con otras labores para que haya sincronía en el desarrollo de la organización.
«Las evaluaciones también dependen de la puesta en práctica de esos conocimientos adquiridos, de la capacidad que tengan los profesionales de demostrar cómo ese bagaje los ha ayudado concretamente a resolver desafíos laborales y a progresar en sus carreras», añade Caio Arnaes.
OTROS BENEFICIOS
El análisis de los especialistas concuerda en que volver al aula después del pregrado también fortalece la capacidad de los profesionales de trabajar con personas que tienen otros estudios y experiencias, lo que amplia la mirada para enfrentar situaciones de distinta índole en sus trabajos.
Este mismo contacto con profesionales de otras disciplinas también es destacado por los reclutadores como un beneficio de los programas de posgrados.
«Al realizar este tipo de estudios de posgrado o diplomados, la persona vuelve a generar una red de contactos profesionales, los cuales le pueden generar nuevas oportunidades de trabajo y/o negocio», afirma Lissette Domínguez.
Para el ejecutivo de Robert Half Chile, es importante tener «una mirada estratégica sobre este tema, ya que las universidades dan distintos enfoques a estos programas de estudio también, generando instancias de contacto con instituciones y empresas ligadas a los temas tratados, abriendo oportunidades de desarrollo de carrera».
Otros aspectos relevantes son la diversidad cultural que se puede vivir al compartir con personas de otros lugares o culturas, así como hablantes de otros idiomas, en el caso de que la universidad en cuestión sea de otro país, por ejemplo. La diversidad de pensamientos también permite explorar el campo de la flexibilidad, que es muy interesante para competir en un mercado cada vez más globalizado.
Fuente: https://digital.elmercurio.com/2022/03/29/EE-STD-Y/R143SKET#zoom=page-width


