El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que, en junio de 2026, el Índice de Costos Laborales registró un alza interanual de 8,4%, mientras que las remuneraciones reales —ajustadas por inflación— crecieron solo 3,2% en el mismo período. La diferencia no es menor: las empresas están asumiendo un costo creciente que no se traduce, en la misma proporción, en un mayor poder adquisitivo para sus equipos.
Por qué se abre esta brecha
El costo laboral no es solo el sueldo. Incluye cargas sociales, indemnizaciones, capacitación y otros componentes que están creciendo más rápido que la remuneración líquida que efectivamente recibe cada trabajador. Así, una empresa puede estar pagando considerablemente más por su dotación sin que eso se sienta como una mejora real en el bolsillo de las personas.
A esto se suma que comercio, industria manufacturera y construcción fueron los sectores con mayor incidencia en el alza, según el mismo informe del INE. Son también rubros donde la competencia por retener talento suele ser más intensa.
Qué implica para la gestión de personas
Esta brecha obliga a las empresas a repensar cómo compensan y retienen. Subir el sueldo base ya no es la única —ni necesariamente la más eficiente— palanca disponible. Cada vez más organizaciones están mirando la compensación total: beneficios, flexibilidad, desarrollo y bienestar, como parte de una propuesta de valor que compita sin disparar los costos fijos.
En paralelo, muchas empresas están evaluando modelos de dotación más flexibles —como servicios transitorios u outsourcing— para controlar el costo laboral estructural sin resignar capacidad operativa. Es una tendencia que en SOS Group observamos con más fuerza en los sectores donde la presión de costos se siente con mayor intensidad.
Tres recomendaciones para las empresas
Frente a este escenario, conviene revisar la estructura de compensación total antes de ajustar solo el sueldo base. Conviene también priorizar la retención por sobre el reemplazo, considerando que rotar personal en un contexto de costos al alza es cada vez más caro. Y conviene evaluar modelos de dotación flexible que permitan escalar equipos sin comprometer la sostenibilidad financiera.
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