A mitad de camino en 2026, la Región de Antofagasta avanza hacia una proyección de 5.810 vacantes para este año, casi el triple de las 2.008 que ya estaban abiertas cuando se levantó la última medición. El dato, publicado por la Subsecretaría del Trabajo en la Encuesta de Demanda Laboral (ENADEL) 2025, debería ser una buena noticia para el empleo regional. Pero hay un obstáculo que la cifra por sí sola no muestra: el 77,3% de esas vacantes exige certificación laboral, y apenas el 21,8% de las empresas de la región capacitó a su personal en el último año.
La brecha no se explica por falta de interés. Se explica por quién compone el tejido empresarial de la región.
Grandes mineras capacitan, pero no son la mayoría
En Antofagasta, el 84,2% de las empresas son pequeñas y medianas, y la mayoría factura menos de 3.840 millones de pesos al año. Son estas empresas —proveedoras, contratistas, servicios de apoyo a la construcción y al comercio— las que concentran la actividad económica de la región, no las grandes compañías mineras.
Las mineras grandes sí tienen programas de capacitación estructurados y presupuesto para certificar a su gente. Pero cuando el 84% del universo empresarial son pymes con márgenes ajustados, la capacitación deja de ser una prioridad de gestión y pasa a ser un costo que muchas veces no se puede asumir. El resultado es previsible: la exigencia de certificación en las vacantes no baja, pero la capacidad de las empresas para cumplirla, sí.
Ese desajuste es, en la práctica, el techo de cristal que le impide a la región cubrir sus propias vacantes al ritmo que necesita, y con el último tramo de 2026 por delante, la ventana para cerrarlo se acorta.
Una brecha que también tiene género
El desajuste no golpea parejo. Según la misma encuesta, los hombres concentran el 71% de las contrataciones en la región, mientras que las mujeres representan el 80,9% de los despidos. En un mercado donde la certificación ya es un filtro de entrada, la menor participación femenina en el empleo formal se profundiza: menos oportunidades de capacitarse, menos oportunidades de certificarse, menos oportunidades de mantenerse contratada.
Qué pueden hacer las empresas de la región
Para una pyme de Antofagasta, competir por talento certificado sin el presupuesto de una minera no es un problema de voluntad, es un problema de estructura. Ahí es donde tercerizar procesos de evaluación de competencias, capacitación y prevención de riesgos deja de ser un gasto adicional y se convierte en la forma más eficiente de cumplir con las exigencias del mercado sin montar un área de RR.HH. completa.
En SOS Group trabajamos con empresas de la región para diagnosticar qué competencias necesita certificar su equipo y diseñar un plan ajustado a su tamaño y presupuesto, no al de una gran minera.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué el 77,3% de las vacantes en Antofagasta exige certificación laboral? Porque las ocupaciones más demandadas en la región son técnicas y operativas, principalmente en mantenimiento, supervisión minera y ventas, áreas donde la certificación es un requisito de seguridad y de calidad, no solo un filtro administrativo.
¿Todas las empresas de Antofagasta tienen la misma capacidad para capacitar a su personal? No. El 84,2% de las empresas de la región son pequeñas y medianas, con ventas menores a 3.840 millones de pesos anuales, lo que limita su capacidad de invertir en capacitación al mismo nivel que las grandes compañías mineras.
¿Cómo puede una pyme cerrar la brecha de certificación sin un área de RR.HH. propia? Externalizando el diagnóstico y la gestión de competencias con un proveedor especializado, que permite certificar al personal según los estándares que exige el mercado sin asumir el costo de estructurar un equipo interno.
Fuente: Encuesta de Demanda Laboral (ENADEL) 2025, Región de Antofagasta — Subsecretaría del Trabajo.

